¡Que disgusto nos esperó este sábado! Todos los bancales de patatas y algunos bancales de tomates fueron comidos por el mildiu en cuestión de una semana. Las patatas, que tenían una pinta estupenda con plantas verdes y fuertes, fueron arrasadas por el mildiu como la quema de Atlanta por Sherman. No quedaba ni una planta de pie. Impresionante.
A los tomates pasó lo mismo, salvo los Gigantes de Alpujarra que parecen sanos por ahora. Esto no ha sido tanto de sorpresa ya que los míos también tienen mildiu y resulta que los de Pedro también. En fin, ni con tratamientos preventivos con azufre hemos podido evitar lo que se veía venir por los cambios constantes de tiempo. Días de lluvia alternados con temperaturas de +25º es la combinación perfecta para lo que ha pasado.
Soluciones: Para las patatas, cosecharlas. Si no se cosechan las patatas hay el riesgo que el mildiu se mete por la tierra y afecta a las patatas también. Aunque estuvimos apenados por el desastre nos comportamos como niños a la hora de desenterrar a las patatas. Primero quitamos las plantas simplemente arrancándoles. Con algunas plantas salieron patatas e incluso la semilla original (media patata). Me sorprendió la buena condición de la semilla: duras y con la posibilidad de resembrar aunque producía menos la segunda vez.
Una vez que quitamos las plantas Fernando cogió una azada y con movimientos en forma de vértice descubrió las patatas debajo. El movimiento tiene que ser a ras de suelo y nunca desde arriba hasta abajo para evitar daños a la cosecha. Calculo, si estaban bien repartidas, que cosechamos 25 kilos de un bancal. No está mal considerando el mildiu y la antelación de la cosecha.
Con los tomates no corrimos la misma suerte. En uno de los bancales parece que todas las plantas han muerto y en el bancal con el Gigante Alpujarreño hemos tenido que arrancar la otra linea de tomates ya que todas estaban afectadas por el mildiu. Ya veremos si el Gigante puede aguantar. Hablamos de la posibilidad de tratar las plantas con sulfato de cobre, pero probablemente no tendrá el efecto deseado ya que parece demasiado tarde. Fernando nos mostró la bolsa de cobre en polvo que se mezcla con cal desactivado para obtener un ph neutro. Se mezcla con agua y se pulveriza sobre las plantas. Los Franceses lo descubrieron para luchar contra el mildiu en la vid.
El problema del mildiu es que ya no se puede utilizar el mismo bancal para tomates en por lo menos 4 años. Con las plantas se deben quemar en vez de ponerlas en el compost ya que es difícil llegar a la temperatura suficiente en el compost para matar al mildiu.
Los más optimistas del grupo siguieron poniendo las cañas del segundo nivel para los tomates y hicieron la poda de las plantas. Ya veremos si es en vano o no. Los demás limpiamos los bancales de toda la hierba que había crecido en los laterales para evitar la propagación aun mayor del mildiu. En algunos casos la vegetación era tan espesa que pensaba yo que era un solo bancal y no dos ya que no se veía el pasillo. Aunque eramos solamente 12 de los 20 participantes, que es poca gente para abarcar todo lo que hay que hacer, hicimos un buen trabajo y limpiamos los bancales bastante rápido, en mi opinión.
Aunque en general no me gusta cosechar, este sábado me dedicó el resto del tiempo a recoger remolacha, zanahoria, puerros y cebolletas. Hay dos variedades de remolacha y una se parece más a un rábano ya que es roja. Las zanahorias, aunque estuvieron muy juntas, salieron bien de tamaño y rectas. A final llevamos a casa esto más patatas y guisantes (un puñado). Ache recomienda hacer las patatas hervidas, con su piel, en agua con abundante sal y hierba buena con un chorro de aceite. Voy a probarlo esta noche.
Hicimos un recorrido por la huerta para recoger algunas plantas para el herbario que después pusimos entre papel para secar. Cogimos pie de libre, que debe servir en forma de emplastes para problemas de piel, y tres
plantas más que por ahora no me acuerdo de sus nombres, salvo que una olía a ajo y tenía en su base un bulbo como el ajo.
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8 de mayo de 2011
10 de abril de 2011
26ª Semana: 09 Abril
Hoy has sido una semana de mucho aprendizaje. Empezamos la clase un poco preocupados por el sol y la temperatura pero afortunadamente se nubló y corría una brisita que hizo que la clase era llevadera. Espero que lleguemos a un acuerdo para empezar las clases más tempranas para evitar el calor que viene.
Empezamos la clase con el patatal. Vimos al entrar lo mal que estaba haciendo un vecino de los Seises el riego de sus patatas. Regar con aspersores a pleno luz de día es un pecado mortal y implica un montón de problemas para las plantas. Seguramente el día siguiente habían pasado por las plantas dándoles fungicidas para luchar contra los males que causaron el día antes. Hay que regar las patatas con goteo y por la noche.
Nosotros empezamos quitando las hierbas del patatal. Hay una hierba en concreto, el cenizo, que si se deja crecer quitaría toda la fuerza de la planta. El cenizo es una planta con un color verde grisáceo.
Fernando nos dijo que en tiempos medievales el cenizo era una manera de buscar la revancha a los vecinos. Si querías venganza, tirabas semillas de cenizo en la parcela de tu enemigo y su cosecha no salía por las malas hierbas. En el diccionario "cenizo" es coloquial para "mala suerte".
Había bastantes hierbas en el patatal y tardamos un bueno rato en quitar todo. Afortunadamente el bancal donde estaba trabajando yo estaba bien húmedo y resultaba fácil quitar todo. Sin embargo, la otra zona se había regado antes y estaba más seco y más duro a la hora de quitar las plantas.
Fue en la otra zona donde descubrimos el mildiu en las hojas de una planta. Fernando nos explicó que empieza a extenderse radialmente, y seguramente encontramos hojas en las plantas a su alrededor afectados por el mildiu también. Con un cuchillo quitamos las hojas afectadas. Todos queríamos erradicar la planta sin contemplaciones pero Fernando fue misericordioso con ella y solamente la dío una poda radical para ver cómo evolucionaría. Lo que a mi me sorprendió fue la cantidad de plantas a su alrededor afectadas también. Muchas hojas ya tenían manchas. Te das cuenta de la importancia de pasear por la huerta a menudo para controlar este tipo de problemas. Creo recordar también que Renato dijo que ya había dado varios tratamientos con cola de caballo para prevenir este tipo de problema.
Una vez terminados con las patatas nos dividimos en grupos y con Renato pusimos el riego en la zona de cucurbitáceas. Con un aparato hicimos un agujero en el tubo y metimos un tubito dentro que llevará el agua a la planta. Teníamos que tapar muchos agujeros. Probamos el riego y funcionaba bien. Las planats estaban un poco regularcillas ya que sufren mucho el cambio del invernadero al campo. Renato dijo que metiendo una semilla directamente en la tierra produciría una planta igual o más grande ya que los que salieron del invernadero.
Con los tomates metimos las cañas para hacer la estructura de apoyo para la planta. Aprendí varias cosas aquí que me resultan útiles:
1. Las cañas se deben raspar con un cuchillo para quitar las hojas muertas. Esto es importante para prolongar la vida de la caña ya que se pudren más rápidas con las hojas puestas porque el agua se mete por debajo de ellas. Además, se peude fomentar la propagación de mildiu por la misma razón: agua debajo de las hojas.
Para conservar las cañas mejor se puede utilizar barniz o aceite de linaza.
2. Quitamos en una planta las hojas del tomate que van arriba.
Quitando estas hojas da más fuerza al tallo central. Lo que no sabía es que estos tallos se pueden meter en la tierra como un esqueje y producirian una tomatera nueva. Echaría raíces y crecería solita.
Preparamos las cañas, cortamos los extremos un poquito y las metimos por la estructura metálica, atándolas a las barras y entre ellos. Con una cuerda de rafia cogimos las plantas por uno o más de sus auxilas y lo atamos a la caña. Para hacer esto primero atamos uno de los extremos de la cuerda a la caña, preferiblemente en una "junta" para que la cuerda nose mueva. Después, buscamos la auxila mejor para sostener a la planta y ayudarla a ponerse recta y una vez localizada, pasamos la cuerda por debajo de la auxila y atamos el otro extremo a la caña, levantando la planta y dejando la cuerda relativamente tensa, pero no demasiada.
Con la planta ya sostenida por la cuerda, emepzamos a buscar las hoajs de la planta que podemos utilizar para poner la planta aun más recta. Poiendo las hojas en un lado u otro de la cuerda causa que la planta se ponga más recta.
Ahora hay que esperar para ver cómo crecen las plantas. Cuando ya llegan a la siguiente caña, se quitará este sostén y podremos una cuerda solamente para asegurar que el veinto no lleve la planta al pique. Supongo que en la próxima clase pondremos el riego.
Llevamos un buen botín a casa. Yo llegué con lechuga, zanahoria, acelgas, espinacas, rúcula, col rusa, etc.
Empezamos la clase con el patatal. Vimos al entrar lo mal que estaba haciendo un vecino de los Seises el riego de sus patatas. Regar con aspersores a pleno luz de día es un pecado mortal y implica un montón de problemas para las plantas. Seguramente el día siguiente habían pasado por las plantas dándoles fungicidas para luchar contra los males que causaron el día antes. Hay que regar las patatas con goteo y por la noche.
Nosotros empezamos quitando las hierbas del patatal. Hay una hierba en concreto, el cenizo, que si se deja crecer quitaría toda la fuerza de la planta. El cenizo es una planta con un color verde grisáceo.
| cenizo |
Fernando nos dijo que en tiempos medievales el cenizo era una manera de buscar la revancha a los vecinos. Si querías venganza, tirabas semillas de cenizo en la parcela de tu enemigo y su cosecha no salía por las malas hierbas. En el diccionario "cenizo" es coloquial para "mala suerte".
Había bastantes hierbas en el patatal y tardamos un bueno rato en quitar todo. Afortunadamente el bancal donde estaba trabajando yo estaba bien húmedo y resultaba fácil quitar todo. Sin embargo, la otra zona se había regado antes y estaba más seco y más duro a la hora de quitar las plantas.
Fue en la otra zona donde descubrimos el mildiu en las hojas de una planta. Fernando nos explicó que empieza a extenderse radialmente, y seguramente encontramos hojas en las plantas a su alrededor afectados por el mildiu también. Con un cuchillo quitamos las hojas afectadas. Todos queríamos erradicar la planta sin contemplaciones pero Fernando fue misericordioso con ella y solamente la dío una poda radical para ver cómo evolucionaría. Lo que a mi me sorprendió fue la cantidad de plantas a su alrededor afectadas también. Muchas hojas ya tenían manchas. Te das cuenta de la importancia de pasear por la huerta a menudo para controlar este tipo de problemas. Creo recordar también que Renato dijo que ya había dado varios tratamientos con cola de caballo para prevenir este tipo de problema.
| mildiu |
Una vez terminados con las patatas nos dividimos en grupos y con Renato pusimos el riego en la zona de cucurbitáceas. Con un aparato hicimos un agujero en el tubo y metimos un tubito dentro que llevará el agua a la planta. Teníamos que tapar muchos agujeros. Probamos el riego y funcionaba bien. Las planats estaban un poco regularcillas ya que sufren mucho el cambio del invernadero al campo. Renato dijo que metiendo una semilla directamente en la tierra produciría una planta igual o más grande ya que los que salieron del invernadero.
Con los tomates metimos las cañas para hacer la estructura de apoyo para la planta. Aprendí varias cosas aquí que me resultan útiles:
1. Las cañas se deben raspar con un cuchillo para quitar las hojas muertas. Esto es importante para prolongar la vida de la caña ya que se pudren más rápidas con las hojas puestas porque el agua se mete por debajo de ellas. Además, se peude fomentar la propagación de mildiu por la misma razón: agua debajo de las hojas.
Para conservar las cañas mejor se puede utilizar barniz o aceite de linaza.
2. Quitamos en una planta las hojas del tomate que van arriba.
| podar tomates |
Quitando estas hojas da más fuerza al tallo central. Lo que no sabía es que estos tallos se pueden meter en la tierra como un esqueje y producirian una tomatera nueva. Echaría raíces y crecería solita.
Preparamos las cañas, cortamos los extremos un poquito y las metimos por la estructura metálica, atándolas a las barras y entre ellos. Con una cuerda de rafia cogimos las plantas por uno o más de sus auxilas y lo atamos a la caña. Para hacer esto primero atamos uno de los extremos de la cuerda a la caña, preferiblemente en una "junta" para que la cuerda nose mueva. Después, buscamos la auxila mejor para sostener a la planta y ayudarla a ponerse recta y una vez localizada, pasamos la cuerda por debajo de la auxila y atamos el otro extremo a la caña, levantando la planta y dejando la cuerda relativamente tensa, pero no demasiada.
Con la planta ya sostenida por la cuerda, emepzamos a buscar las hoajs de la planta que podemos utilizar para poner la planta aun más recta. Poiendo las hojas en un lado u otro de la cuerda causa que la planta se ponga más recta.
Ahora hay que esperar para ver cómo crecen las plantas. Cuando ya llegan a la siguiente caña, se quitará este sostén y podremos una cuerda solamente para asegurar que el veinto no lleve la planta al pique. Supongo que en la próxima clase pondremos el riego.
Llevamos un buen botín a casa. Yo llegué con lechuga, zanahoria, acelgas, espinacas, rúcula, col rusa, etc.
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